jueves, 14 de mayo de 2009

Y llueve...

Esperé junto al humito que salía de la taza que había pedido para acompañarme mientras llegabas. El patio atrás de mi, comenzaba a perder su brillo, las nubes grises me decían que se asomaba esa tormenta que era la carta de presentación de lo que más me gusta, la lluvia. Y al mismo tiempo de lo que mas me entristece, que no puedas llegar por que se creará una barrera de agua entre tu y yo.
Y comenzó a llover. Miraba como caen las gotas de lluvia sobre el suelo. Rebotando entre los charquitos. Comienza a oscurecer... es mejor pedir la cuenta y apagar este cigarro.
¿La cuenta? Dice una voz que me hace erizar la piel. Levanto la vista y ahí estás, empapada por nuestro reencuentro.

“Pensé que no ibas a venir”, dije inmediatamente cuando me levanté a ponerte mi chaqueta. “No me lo perdería por nada del mundo, además me debés la moneda de la canción que yo propuse la última vez”, respondiste.

Meto la mano dentro de mi bolsillo y me acerco a la rocola sin soltarte de la cintura. Inmediatamente la moneda encuentra la ranura y aprieto los botones a lazar. Dejo que suene la melodía y mientras bailo a tu lado dejo soltar un beso que nos trasporta.

PD Que rico, comenzó la lluvia.

4 comentarios:

glass ♥ dijo...

Linda historia y pensamiento. Cómo el estado del tiempo es tan importante en algunos momentos. En este caso, la lluvia que al principio detonaba desaliento, finalmente los envolvió en un lindo escenario.

Saludos.

David Lepe dijo...

ijoles manín.. cool.

Anónimo dijo...

uy que envidia! y nosotros cuando tendremos el placer de reencontrarnos bajo la lluvia? Un dia soñe que bailabamos bajo el agua, pero no era exactamente lluvia...tenes razon, no fue sueño, ya lo hicimos antes, un beso grande!

Tu anonima

Wieger dijo...

no habia leido tu blog antes, me llega como escribis, es como si estuviera en la escena narrando lo que ves, nitido